



Diseñadas con ilustraciones expresivas y frases simples como “Me siento feliz”, “Tengo miedo”, “Estoy enojado”, “Me siento ansioso”
Permiten que los chicos identifiquen su estado interno, lo nombren y puedan comunicarlo de manera funcional.
Este recurso visual favorece la educación emocional desde edades tempranas, pero también se transforma en una herramienta terapéutica clave para niños que necesitan apoyos en lenguaje, conducta o regulación emocional.
Son tarjetas claras, coloridas y sin distractores, ideales para trabajar cómo me siento, qué me pasa y qué necesito en cada momento.
Perfectas para:
Agendas visuales
Ruedas de emociones
Sesiones terapéuticas
Acompañamiento en crisis
Actividades de educación emocional
Apoyo en casa y en la escuela
Las imágenes amplias y limpias permiten reconocer rápidamente emociones básicas y complejas (ej.: enojado, calmado, asombrado, decepcionado, ansios.
Las frases modelo (“Me siento…”, “Estoy…”) enseñan estructuras lingüísticas funcionales para comunicar estados internos.
Ayuda a los chicos a comprender lo que sienten y pedir apoyo de forma adecuada, disminuyendo frustraciones y conductas desreguladas.
Especialmente útil en:
TEL
Retraso del habla
TEA
TDAH
Dificultades emocionales
Desbordes conductuales
Permite crear espacios previsibles donde el niño puede anticipar, nombrar y expresar cómo está antes de iniciar actividades.
Este material está pensado para:
Para trabajar educación emocional, convivencia, autorregulación.
Para estimular vocabulario emocional, estructuras sintácticas y comunicación funcional.
Para sesiones de regulación emocional, identificación y validación afectiva.
Para acompañar momentos críticos, trabajar conductas y apoyar la inclusión escolar.
Para ayudar al niño a expresar qué siente en casa, en rutinas diarias o situaciones de crisis.